Una reciente publicación en la prestigiosa revista Nature indaga en los procesos de metástasis y muestra que el ácido palmítico es un inductor de los mismos. La adición de ácido palmítico a células tumorales incrementa entre un 50% y un 100% los procesos de metástasis. El ácido palmítico es un ácido graso saturado que se encuentra en abundancia en el aceite de palma.

Pero, ¿dónde encontramos el aceite de palma?

El aceite de palma es ampliamente usado por la industria alimentaria, especialmente en comidas procesadas, bollería industrial y chocolates de baja calidad.

En el caso de alimentos infantiles lo encontramos (a veces “enmascarado” como aceites vegetales) en conocidísimas marcas comerciales en:

  • Ciertas leches de continuación
  • Las primeras galletas para bebés
  • Barritas de cereales
  • Cremas de cacao

El consumo en exceso de ácidos grasos saturados (aceite de palma) lleva asociado un incremento del riesgo cardiovascular y sobrepeso. Además, el aceite de palma reduce entre un 15-20% la absorción del calcio y es motivo de estreñimiento.

Si a todo esto sumamos la capacidad inductora de procesos de desarrollo tumoral, los papás deberían repasar la composición de los productos que proporcionan a sus bebés y evitar aquellos que contengan aceite de palma.

Aparte de las connotaciones médico-nutricionales, el negocio del aceite de palma es uno de los causantes de deforestación y pérdida de biodiversidad en nuestro planeta (video). Evitemos el consumo de productos con aceite de palma, y construyamos un mundo más sostenible, sano y colaborativo.

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