MamiSpoon nace a inicios del 2016 con la finalidad de producir alimentos infantiles de alta calidad, 100% ecológicos, con una elaboración muy cuidada, casi personalizada e intentando emular al máximo lo que una madre o padre elaborarían en su casa para su bebé en la cocina de casa.

La experiencia internacional de alguno de los miembros del equipo vislumbró la elevada aceptación de los productos ecológicos u orgánicos en general, y la alimentación ecológica infantil en particular. En este sentido, el mercado de productos ecológicos español es relativamente pequeño, pero en los últimos 10 años ha crecido a una tasa de casi el 30% anual. Las principales barreras que encuentra para su difusión son el elevado precio, el desconocimiento de qué es y qué no es ecológico, la limitada oferta y la dificultad para encontrar tiendas donde comprar (especialmente en entornos no urbanos). Si nos centramos en tarritos infantiles ecológicos encontramos una oferta bastante limitada, y dominada por empresas alemanas, austríacas o franceses, apareciendo recientemente varios players españoles para este nicho concreto de mercado.

Un aspecto importante de los productos de MamiSpoon es que sólo utiliza materias primas con certificado ecológico. Éstas, además de no llevar pesticidas, hormonas, y productos químicos propios de la industria agroalimentaria, poseen unas cualidades organolépticas insuperables. Los caminos se cruzan: los productos más sanos son además los más deliciosos.

Pero nuestro factor clave se basa en las técnicas de elaboración y la pasión que incorporamos en la fabricación (a pequeña escala) de cada uno de nuestros tarros.

¿Cómo conseguir, entonces, que un tarrito sepa igual que el que elaboramos en casa?

Un punto es la escala de fabricación: no tenemos una fábrica, tenemos una cocina. En nuestra cocina (más grande que la de casa, y con instrumentos para dosificar, esterilizar, etiquetar y medir) procesamos manualmente cada uno de los ingredientes y tenemos un control exhaustivo de todo el proceso: combinamos nuestros conocimientos físico-químicos (científicos) de los alimentos con el arte culinario para conseguir que, por ejemplo, la judía verde esté en su punto una vez vaya a ser homogeneizada. O, por ejemplo, que dediquemos varias horas a fuego lento para preparar el caldo de pollo, para que el potito de pollo sepa a pollo y, además, esté exquisito (en este sentido, no incorporamos concentrados, ni salsas, ni preparados,… lo elaboramos todo de manera artesanal como lo harían nuestras madres). Esta escala de fabricación nos permite añadir una cosa que un proceso de producción masivo tayloriano nunca podrá incorporar: no sólo combinamos ingredientes, además mezclamos esfuerzo, amor y dedicación manual para conseguir el mejor resultado.

Otro punto clave es que seleccionamos las mejores frutas, verduras, carnes y pescados, y con ellas conseguimos los mejores resultados. ¿Prepararías un potito a tu bebé con una manzana que está podrida? Nosotros tampoco. En uno de los primeros encuentros con uno de los proveedores de frutas ecológicas nos comentaba que no era normal lo que le pedíamos: queríamos la fruta de la mejor calidad, como mínimo la misma que la que iba a ser vendida en una tienda a pie de calle. Éste nos comentaba que la agroindustria utiliza para sus homogeneizados (tarritos) frutas en mal estado, mala apariencia o incluso podridas. Con ellas obtienen unos “caldos” (en el mejor de los casos purees) que son mezclados y la textura se ajusta mediante espesantes tales como el almidón de maíz. La industria añade sustancias químicas para alterar la apariencia, sabor y color de los productos ¿Quieres un tarrito de manzana y pera que no tenga color pardusco? Cómpralo a una multinacional.

Nuestra cocina está en Finestrat (Alicante), un pueblo encantador a 6 kilómetros del mar Mediterráneo, en la misma falda del Puig Campana (1410 metros de altitud) y rodeado de montañas. Este entorno rural mágico facilita adicionar a todas nuestros productos los valores en los que creemos y hacia los cuales consideramos que el mundo ha de virar. Creemos que el mundo futuro será más rural, más orgánico y más colaborativo. Si no, no será. Creemos que no sería posible obtener los mismos resultados en un entorno bucólico como el que estamos que en un polígono industrial. La tranquilidad, paz y sosiego de nuestro medio se ve plasmado en la excelencia de nuestros productos.

En este sentido, MamiSpoon es también un instrumento. Un instrumento para incentivar el consumo de productos ecológicos y con él fortalecer las comunidades rurales, además de ayudar a transformar el medio hacia entornos más amables, bellos y sostenibles. Todo esto desde la humildad que nos confiere nuestro pequeño tamaño y alcance. Nuestros valores también van encaminados a contrarrestar las desigualdades: los niños han nacido para ser felices, independientemente del entorno socio-económico. Por ello, colaboramos con organizaciones no gubernamentales de diversa índole. Además, promovemos un entorno de trabajo interno colaborativo, en contraposición al esquema competitivo, para que la pasión, buen ambiente y dedicación se vean plasmados en el producto para bebés que elaboramos.

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